¿Avalaste el préstamo de un familiar, amigo o empresa? ¡Evita problemas!

Todas las claves para eliminar un aval abusivo


Millones de españoles avalaron préstamos por los lazos de afectividad que tenían con los hipotecados sin tener interés económico alguno en la operación. Hijos, padres, hermanos, primos incluso amigos o vecinos asumieron un riesgo empujados por “el interés” del banco que sin aval no hubiera aprobado el préstamo.

El Tribunal de Justicia de la Unión Europea da respuesta a la pregunta más elemental: ¿Por qué alguien avala un préstamo si no tiene ningún interés en él y no va a salir beneficiado?

Estamos ante otro abuso de la banca que durante años para asegurarse el cobro, más allá de lo razonable y legal, obligó a muchos a tener un avalista o fiador para su préstamo.

El Aval, una práctica habitual.


En la práctica los padres u otros familiares avalaban con todo su patrimonio o el banco no facilitaba el préstamo solicitado.

Igualmente ocurrió en muchas empresas cuando solicitaban un préstamo y obligaba el banco a tener un avalista, que en muchos caso eran familiares de los socios o los administradores de la empresa.

En otros casos se ponía contra las cuerdas a los trabajadores para que avalaran los préstamos, con las consecuencias que todos nos podemos suponer si no accedían.

Aval abusivo por falta de transparencia.


Realmente la figura del avalista tenía un papel muy escueto aunque importante. Por regla general solamente se le convocaba el día de la firma del préstamo sin información de ningún tipo, sin poder negociar con el banco las cláusulas y sin saber exactamente los riesgos que estaba asumiendo.

Pero es que además era muy común que se le impusiera al avalista unas cláusulas renunciando a los beneficios que le otorga la ley. Concretamente se imponía la renuncia a los beneficios de excusión, división y orden, que en la práctica suponía que el avalista asumía la deuda en las mismas condiciones que el deudor.

Veamos más detalladamente en qué consisten estos beneficios:

Beneficio de excusión: es el derecho que ostenta el fiador para oponerse a la ejecución de sus bienes, prestados en garantía, mientras que el ejecutante no haya ejecutado todos los bienes del deudor.


Beneficio de división: en el caso de que coexistan dos o más fiadores para una misma deuda ésta deberá ser dividida a partes iguales.


Beneficio de orden: es la potestad del fiador o avalista, en caso de incumplimiento del deudor principal, el acreedor debe seguir el orden y dirigirse primero contra el deudor y solamente después contra el fiador.


Evidentemente la falta de transparencia recaía en que estas cláusulas se añadían en la firma del aval pero el avalista o fiador no recibía ninguna información sobre su alcance, y que la renuncia a dichos beneficios nunca se negoció con el banco.

La ley es clara en ese sentido: la renuncia a esos beneficios precisa de una renuncia expresa y de una información clara y transparente.

El avalista por esta práctica de los bancos asumía un papel y un riesgo igual que el deudor principal pero sin recibir nada a cambio. La situación de indefensión es evidente y la nulidad de estas cláusulas es lo que pone a cada uno en su sitio, el deudor es el deudor y el avalista no asume el papel que no le corresponde.

Abusiva por aval altruista, Tribunal de Justicia de la Unión Europea.


Una vez más aparece en escena el Tribunal de Justicia de la Unión Europea para aplicar las directivas vigentes en toda la Unión.

En la sentencia de fecha 14 de septiembre de 2016 y Auto de 19 de noviembre de 2015 el alto Tribunal Europeo establece que la directiva 93/13 sobre Consumidores y Usuarios viene a confirmar que los avales altruistas son abusivos y por ende nulos.

Un aval altruista es aquel en la que terceras personas garantizan o avalan un préstamo, sin tener una relación directa con aquel y que no tiene ningún beneficio en la operación.

Para verlo más claramente el primer ejemplo es cuando un familiar o un amigo avala un préstamo, se trata de un favor personal pero no tiene ninguna vinculación directa y mucho menos va a salir beneficiado.

En segundo ejemplo lo tenemos cuando un particular avala un préstamo de una empresa, incluso en estos casos el Tribunal Europeo declara la nulidad del aval cuando esas personas físicas actúen de forma ajena a su actividad profesional y cuando no tengan lazos funcionales con la sociedad avalada.

Para dejarlo más claro aun, digamos que familiares de cargos o administradores de la empresa sin ningún vínculo con esta serían avalistas altruistas y por tanto un aval nulo.

Por otro lado, el trabajador que avala un préstamo de la empresa donde trabaja es un aval altruista, ya que no se beneficia en nada de la operación y si lo hace es porque se lo ha indicado la empresa.


Vía legal para solicitar la nulidad de los avales.


Una vez más la sentencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea es un auténtico terremoto de consecuencias importantes.

A partir de ese momento, podemos cuestionar si las cláusulas del contrato de préstamo cumplen con los requisitos de la Directiva Europea.

Se abre por tanto la vía legal para acudir a los juzgados y solicitar la declaración de nulidad de los avales sobre préstamos si se cumplen los siguientes requisitos:

-          Que el avalista no fue informado de la renuncia a derechos que ha realizado.

-          Que además no se le ha explicado los riesgos que asumía y el verdadero alcance de la cláusula que estaba firmando.

-          Que en la práctica se encontraba en la misma posición del deudor principal.

¿Qué tenemos que probar?


Aval a una empresa:

En el caso de una empresa tenemos que probar que, no siendo gestores ni accionista principal, los avalistas de una empresa ejercen meramente como consumidor.

Además que el contrato del préstamo no informó de manera clara sobre los riesgos de avalar dicho préstamo. Por tanto, los Juzgados y Tribunales españoles podrán declarar nulo dicho aval.

Aval a un particular:

En el caso de un particular lo único que se debe probar es que la persona que se ha presentado como avalista, no tiene ningún tipo de interés económico en la operación y que no se va a beneficiar de nada.

Es entonces cuando la cláusula puede ser declarada abusiva y a su vez nula, y de esa manera evitar responder con nuestro patrimonio cuando el deudor principal no cumpla con sus obligaciones.

Si avalaste el préstamo de un familiar, amigo o empresa ahora puedes estudiar si fue una cláusula abusiva como sostiene El Tribunal de Justicia de la Unión Europea y en caso afirmativo invalidar el aval y no correr riesgos.

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© Acerina Almeida Castro
Infografía con todos los pasos para eliminar un aval abusivo



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